Monday, February 13, 2012

2/19/2012 – Marcos 2, 1 – 12 – séptimo domingo del tiempo ordinario –


       Jesús está en una casa en Cafarnaum, proclamando el reino de Dios, anunciando su mensaje.  Pero, hay una supresa, hay una interrupción.  Hay un grupo de amigos, y ellos están quitando una parte del techo para entrar en la casa y hablar con Jesús.  Este grupo llevó su amigo, un paralítico, buscando curación en la vida de su amigo.  Jesús vio la fe que este grupo de amigos tenía, y dijo al paralitico: Tus pecados quedan perdonados.  Es extraño, estas palabras de Jesús, porque el paralitico está buscando una curación de su salud física, y Jesús está perdonando sus pecados. 
Los pecados y las enfermedades eran inseparables en la mentalidad de la gente en la época de Jesucristo. Cualquier judío habría estado de acuerdo en que el perdón de los pecados era condición previa para la curación.  Pero, para estos judíos en esta época, y para nosotros en el mundo moderno de hoy día, tal vez no entendemos que hay curación de nuestras enfermedades y nuestros problemas físicas, pero también hay curación en el nivel emocional, y psicológico, y espiritual.  Hay una interacción de todos de estos aspectos de nuestra vida, de nuestro ser. 
Había un choque para los escribas y los maestros de la ley, porque el perdonar de los pecados era una exclusiva de Dios.  Para ellos, para escuchar estas palabras de Jesús, es la blasfemia inexcusable.  Podemos venir a Dios como los escribas y los maestros de la ley, con nuestra arrogancia y nuestra propia voluntad, con nuestras ideas rígidas, o podemos venir como este grupo de amigos del paralitico, con confianza en Jesús, con la voluntad de hacer cualquiera para tener el amor y la curación de nuestro Señor en nuestra vida.  Necesitamos venir a Dios con fe y con nuestras oraciones, pero no podemos quedar en los margines del mundo sin hacer nada.  Necesitamos acción en nuestra vida de fe, para participar en la vida divina, para llevar esta presencia divina a todos los rincones de nuestro mundo.  Necesitamos recordar que los amigos del paralitico lo llevaron a Jesús hicieron todo, con su creatividad y su tenacidad, con su constancia y insistencia.  Esta actitud es importante en nuestra relación con Dios, en la obra de evangelización que debemos hacer en nuestro mundo.   En verdad, vamos a encontrar los estorbos y los obstáculos en nuestra vida de fe, pero con el Espíritu Santo y nuestra fe, con la gracia de Dios, podemos avanzar en nuestro camino.
         Estamos cerca de Cuaresma, cerca del miércoles de las cenizas.  En estos domingos pasados, escuchamos muchos cuentos de curación en los primeros capítulos de Marcos – del la curación del hombre con un demonio en la sinagoga, de la suegra de Simón, del leproso, y del paralitico hoy día.  Jesús dijo al paralitico: “Tomó su camilla y salió de allí a la vista de todos." ¿Qué debemos hacer para tener la curación de Dios en nuestra vida, para avanzar en nuestra vida de fe, para preparar en esta Cuaresma? 
 



No comments:

Post a Comment